Cómo se transita un proceso de duelo, porque el duelo es justamente eso, un proceso, no hay fórmulas, ni recetas, es personal, único, visceral.
Soy psicóloga, psicoterapeuta y artista plástica. No sé bien en qué orden.
Posiblemente la artista que hay en mí me llevó a plasmar una historia sensible
con imágenes imborrables de la vida compartida con la persona amada que
perdí. Busqué en lo profundo de mi propia pérdida y encontré a la psicóloga
quien me brindó el andamiaje para construir el edificio conceptual que dio
respuestas a las preguntas sobre la muerte, el duelo y la despedida. Luego, la
psicoterapeuta quiso tejer ejercicios terapéuticos que ayudaran al que transita
esos momentos tan difíciles en busca de consuelo. Los ejercicios tendieron
una mano para crear el maravilloso puente entre la teoría y la práctica. Para
completar el ciclo de cuerpo, mente, espíritu y corazón, di rienda suelta a la
artista, jugando con ficciones y poemas surgidos en los momentos de duelo.
Por un momento, dudé. No sabía si publicarlos o no, si entonarían con todo lo
racional. Luego decidí unir a la mujer sensible y a la pensante. Me permití así
plasmar la emoción y compartirla, porque me di cuenta de que la palabra justa
brota siempre desde el corazón.
Flabia Vit
Cómo se transita un proceso de duelo, porque el duelo es justamente eso, un
proceso, no hay fórmulas, ni recetas, es personal, único, visceral. Hay que
aprender a procesarlo. Estar frente a la muerte es un espejo que revela que no
somos inmortales. Presenciar la muerte es un misterio que genera extrañeza,
es entrar en un cono de silencio donde el mundo lleno de ruido deja de tener
importancia y desaparece.
Debía soltarlo me lo pidió con la mirada, cuando sus ojos color cielo tocaron
los míos, fue la única vez que me rozó en sueños, era mi responsabilidad
proceder para que pudiéramos cumplir nuestro destino, el suyo etéreo, el de
los seres invisibles, el mío, concreto, palpable, el de los seres que aún
tenemos tiempo de andar en esta tierra. Ahí tome la decisión de escribir este
testimonio, para los que estamos vivos y podemos dejar algo, llámese
consuelo, aporte o esperanza.
Algunas podrán esperar, pero hay una esencial para recuperar la vitalidad que se llevó el dolor. Vaciarnos de contenidos, tarea ardua, dolorosa, difícil, requiere de tiempo y silencio, mucho silencio. Por dónde comenzar, nos preguntamos, el dolor será nuestro maestro si comprendemos el sentido que esta pérdida nos trae como enseñanza, vivir o morir más allá de la tristeza.